El amor que nunca falla
«Den gracias al Señor, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.» — Salmo 136:1
Reflexión
El amor de Dios no depende de nuestros aciertos o errores. Él permanece fiel aun cuando nosotros fallamos. Cada nuevo amanecer es una muestra de Su misericordia y una oportunidad para comenzar de nuevo. Cuando recordamos cuánto nos ama Dios, aprendemos también a extender ese amor a quienes nos rodean con paciencia, perdón y compasión.
Oración
Señor, gracias por Tu amor inagotable y por Tu misericordia que se renueva cada mañana. Ayúdame a vivir reflejando ese amor en mis palabras, mis acciones y mis decisiones. Que otros puedan conocerte a través de mi vida. Amén.
